Fotos: Webfleet. 

A estas alturas, son muy pocas las personas en nuestro país que no han escuchado, al menos una vez, el concepto última milla. También denominado por algunos expertos como “transporte capilar”, en alusión al sistema circulatorio. 

Asociada al alza de los costos vinculados a la entrega final, el auge del e-commerce ha sido determinante en esta tendencia de la logística. Solo en Chile, según datos de la Cámara de Comercio de Santiago, mediante su Comité de Comercio Electrónico, las ventas digitales en 2023 superaron los 10.976 millones de dólares. 10 años antes, en 2013 apenas llegaba a los US$ 1.592 millones. 

Con estos índices de crecimiento, cuyo catalizador en gran parte fue la pandemia global de Covid-19, la  última milla implica un gran impacto monetario, que los usuarios pocas veces ven: el alto costo que implica llegar a la puerta del cliente. Según datos de la consultora CapGemini, llegar con una mercancía hasta este punto significa hasta un 53% del costo total de mover un producto. 

En este desafiante escenario, y en el marco de la serie de conversatorios Webfleet Talks, empresas claves del sector como Mercado Libre, STG o FedEx, le tomaron el pulso a los desafíos, oportunidades y necesidades de esta industria, desde su propia experiencia.  

De problemas a soluciones

Si hace algunos años las personas estaban acostumbradas a esperar una semana por sus compras, hoy el estándar se redujo al mismo día. La ansiedad que produce la inmediatez de Internet, ha sido uno de los puntos que las empresas de última milla han tomado para diferenciarse. Si bien esto se ve simple para los usuarios finales, significa una serie de desafíos para la logística en territorio nacional. 

“Lo que hay detrás de llegar bien, es hacerlo a tiempo y rápido.  En ellos hay muchos equipos trabajando”, explica Elena Sansivirini, Transportation Manager de Mercado Libre. Esto, porque la dificultad en Chile viene en gran parte por las deficiencias en  la georreferenciación de algunos puntos. En el país no trabajamos con zip codes (código postal). Por ello dependemos de nuestra propia experiencia y tecnología para resolver este desafío. Las direcciones son más ordenadas en la Región Metropolitana, pero en las regiones un poco más rurales hay una complejidad de cara a la entrega, que tiene relación con la falta de datos o direcciones divergentes. Pero el compromiso que existe es llegar a pesar de este punto, pero enfrentamos constantemente un tema de corrección de direcciones”, analizó la ejecutiva. 

La variedad de clientes que utilizan la última milla, es también un factor, sobre todo porque se trata de usuarios con experiencia que aumentan sus exigencias. Según datos del ya mencionado Comité de Comercio Electrónico de CCS (Cámara de Comercio de Santiago), el 61% de los usuarios de e-commerce en Chile pide sus productos a domicilio; mientras que el retiro en tienda apenas llega al 37%. De quienes prefieren el delivery, muchos de ellos esperan sus productos en el mismo día. 

Voces de industria

El alcance de la última milla para las empresas lo aporta Cristóbal Ortúzar, senior manager de Operaciones de FedEx Chile. “Las necesidades de las PyMEs que venden sus productos en línea, ha determinado importantes inversiones de FedEx. Inauguramos y expandimos tres centros de distribución en los tres últimos años, llevamos adelante cambios significativos en la estructura de nuestras operaciones, incorporamos una proporción importante de camionetas para entregas de paquetes pequeños y residenciales en Chile, donde FedEx cuenta con la más amplia red nacional y una flota de más de 890 vehículos con la que conectamos más de 400 ciudades, y más de 500 rutas operativas. Este año, iniciamos la implementación de nuestra flota eléctrica, y seguimos trabajando para apoyar la aspiración global de FedEx de alcanzar operaciones neutras en carbono a nivel mundial para el 2040”.