Desde la invención del automóvil de combustión, hace poco menos de 140 años, la cosa no fue sencilla, pero desde los años 20 no dejó de acelerar, firme y propositivamente apoyado por la cada vez más poderosa industria de los hidrocarburos. La maquinaria a diésel y a gasolina energizaron la movilidad del globo, por décadas. Con un costo ambiental ingente. 

Frente al inminente choque contra una realidad de un mundo contaminado al punto del calentamiento global, la industria automotriz supo leer los vientos cambiantes;  y la electromovilidad en automóviles aceleró su evolución y -desde la pantalla de internet- está a solo un click el Porsche Taycan (100% eléctrico), al primer auto 100% electrificado de 1893 desarrollado por Ferdinand Porsche: el Egger-Lohner C.2 Phaeton.

Pero con el triunfo de los motores de combustión,  y tras todo el aceite y pasión derramados en más de 100 años de automóviles, para muchos no dejará de ser algo traumático este paso al futuro. ¿Dónde quedará el sonido de los motores bóxer, la vibración in crescendo al compás del tacómetro? Bueno, pues los creadores del 911, y desde Chile, parecen tener la solución. 

Para conocer más, en un área que puede ser clave en el desarrollo energético del país, conversamos con Vicente Díaz, brand manager de Porsche en Chile.

¿Cómo nace el interés de Porsche por los combustibles sintéticos, en particular hidrógeno verde?

Nos hemos propuesto que para 2030, más del 80% de nuestros nuevos modelos tengan algún porcentaje de electrificación, ya sean motores híbridos o 100% eléctricos. La protección del medio ambiente debe abordarse de manera integral.

Hemos vendido más de 100 mil vehículos 100% eléctricos a nivel global. Pero, el 70% de los autos que hemos fabricado en nuestros casi 76 años de historia siguen circulando y continuarán haciéndolo durante décadas. Existen más de 1.300 millones de vehículos con motores de combustión interna de distintas marcas circulando por el mundo.La visión de futuro que tenemos como marca nos ha llevado a adoptar la estrategia que denominamos “Doble E”, que consiste en combinar rendimiento y sostenibilidad. Si bien la electromovilidad sigue siendo nuestra prioridad, también consideramos cruciales los e-fuels. 

Ante este panorama actual, investigamos y nos planteamos cómo hacer que este enorme parque automotriz sea sostenible en el tiempo. La respuesta fue clara: desarrollar e-fuels, un tipo de combustible que permite que los motores de combustión interna funcionen sin necesidad de quemar combustibles fósiles y sin tener que realizar ninguna modificación en el motor del vehículo. 

¿Cuáles son las expectativas de la marca en el desarrollo futuro de esta solución?

A nivel global, aspiramos a que los e-fuels y el hidrógeno verde se conviertan en un estándar para la industria automotriz, como una solución práctica y viable para una transición hacia una movilidad más limpia. Esta capacidad de adaptarse a los motores de combustión interna actuales es una ventaja considerable, especialmente en regiones donde la infraestructura para vehículos eléctricos aún está en desarrollo.

En Chile específicamente, nuestras expectativas son altas. Por lo mismo, situamos la planta de producción de e-fuels en Punta Arenas como una forma de aprovechar los recursos renovables de la región e invertimos 75 millones de dólares en este proyecto.

Por otro lado, estamos comprometidos con el desarrollo de una infraestructura robusta para la producción, distribución y suministro de e-fuels. Nuestra inversión de 75 millones de dólares en Highly Innovative Fuels (HIF), un líder en instalaciones de producción de e-fuels, representa un paso significativo hacia la expansión y viabilidad de este combustible del futuro.

¿Cuál es la razón de Porsche de introducirlo desde su tradicional deportividad, qué ventajas le ven respecto a las soluciones electrificadas?

Un ejemplo claro es su uso en la temporada 2024 de la Porsche Mobil 1 Supercup. Esta temporada comenzó el 19 de mayo en Ímola, Italia y termina el 11 de septiembre también en Italia. Durante las ocho pruebas,  los 32 vehículos inscritos en la competición serán alimentados exclusivamente con e-fuel proveniente de la planta Haru Oni, de Punta Arenas, consumiendo una cantidad estimada de 50.000 litros de este combustible.  

La deportividad es una parte fundamental de nuestro ADN, e introducir los combustibles sintéticos desde el ámbito de la competición nos permite aprovechar ventajas únicas. La razón principal de esta estrategia es que el automovilismo es un laboratorio de pruebas ideal para nuevas tecnologías. Las condiciones extremas y las altas demandas de rendimiento en las carreras de autos nos ofrecen un entorno perfecto para demostrar la viabilidad, las capacidades y los límites de los e-fuels en escenarios de alta exigencia.

¿Son los e-fuels una competencia a la electromovilidad?

Los e-fuels son una solución práctica y viable para facilitar una transición hacia una movilidad más limpia y sostenible. Estos combustibles sintéticos ofrecen una alternativa efectiva que complementa la electromovilidad, permitiendo que los vehículos con motores de combustión interna existentes reduzcan significativamente sus emisiones de carbono sin necesidad de modificaciones en los motores.

Es fundamental considerar que el parque automotriz global actualmente cuenta con millones de vehículos de combustión interna que seguirán circulando durante muchos años. Los e-fuels ofrecen una manera efectiva de hacer que estos vehículos sean más sostenibles, contribuyendo así a la reducción global de emisiones de gases de efecto invernadero. Esta solución no solo prolonga la vida útil de los vehículos actuales, sino que también facilita una transición gradual hacia tecnologías de propulsión más avanzadas, como los vehículos eléctricos.

¿Cuáles son las barreras de entrada para la masificación de este combustible en distintos mercados, y qué tipo de vehículos serán los más beneficiados?

En primer lugar, creo que los activos complementarios juegan un papel crucial. La producción y distribución de e-fuels demandan plantas especializadas y redes de distribución adecuadas, lo que implica inversiones significativas y un desarrollo logístico complejo. Sin una infraestructura robusta, la disponibilidad y accesibilidad de los e-fuels se verán limitadas, dificultando su adopción a gran escala.

Además, existen barreras regulatorias y políticas que varían entre países. Estas regulaciones pueden impactar la viabilidad económica de los e-fuels, afectando su competitividad en el mercado global. Otro desafío importante es la aceptación del mercado y la educación del consumidor. Muchos usuarios aún no comprenden completamente sus beneficios y su funcionamiento, por lo que es esencial implementar campañas educativas efectivas para concienciar a los consumidores sobre estas nuevas soluciones.

En cuanto a los vehículos más beneficiados, los e-fuels ofrecen una ventaja particular para cualquier modelo con motor de combustión interna, permitiendo que estos vehículos reduzcan significativamente sus emisiones de carbono sin necesidad de modificaciones en el motor. Los vehículos deportivos de alto rendimiento, como los de Porsche, que requieren altos niveles de potencia y rendimiento continuo, pueden mantener su desempeño distintivo al usar e-fuels, lo que los convierte en beneficiarios destacados de esta tecnología.