MINI Electric: misma personalidad, más chispa

 

 

 

Fotos: MINI / Presslatam.

Acaso el más exitoso de los revival que inundaron los mercados a principios de siglo, que incluyó el regreso de modelos de leyenda como el el Beetle, varios “muscle cars” americanos proyectados al nuevo siglo, es el MINI.

Tal fue el éxito de su diseño, y la magia de sus ingenieros al conectar pasado y futuro no solo con una estética, sino (y sobretodo), con una dinámica de manejo notable, muy deportiva y atrayente.

De eso ya han pasado 23 años (fue lanzado mundialmente en 2000), y aunque poco ha variado en su exitoso diseño y en su atractivo manejo, ya se introdujo en la electromovilidad en 2022, y ahora lo probamos cómo se siente el nieto del legendario auto que John Cooper llevó a los podios del mundo, con un tren motriz cero emisiones. 

Electro urbano

En los albores de la segunda “electromovilidad” (la primera fue al inicio de la historia de la automoción), muchas marcas han optado por crear nuevos modelos 100% eléctricos, con otro foco, creados 100% a partir de la necesidad de emisiones cero. En el caso del MINI Electric, este proceso se centró en mantener la apreciada identidad de este compacto deportivo inglés, y proyectarla hacia la electromovilidad, en un trabajo bien acabado y sorprendentes resultados.

Desde lo estético, las diferencias si bien resaltan, no están pensadas para llamar la atención, sino más bien para distinguirlo de sus pares.  Los detalles exclusivos del MINI Electrico empiezan con el isologo “S” en amarillo en la carrocería, que hace juego con las carcasas de los retrovisores exteriores en el mismo tono. El vehículo también cuenta con las llantas de aleación ligera MINI Electric Collection Spoke de 17 pulgadas.

Otra área donde se ha respetado la tradición, es en el  interior, donde se ha respetado el diseño donde predominan las formas circulares y los switch del tipo aviación, solo que el contenido varía y se percibe algo más futuristas, al ofrecer información sobre el funcionamiento del motor eléctrico, la carga de la batería y las funcionalidad propias de un auto 100% electrificado. 

Similitudes y diferencias

La principal diferencia es obvia y es su motor, en este caso se mueve gracias a un motor eléctrico de 135 kW equivalentes a 184 caballos de potencia, con un torque de 270 Nm, que es en gran parte responsable de la agilidad y aceleración de esta versión, que le permite hacer honor a su estirpe con  una  aceleración de 0 a 100 km/h en 7.3 segundos. 

Este propulsor se alimenta de una batería de iones de litio de alto voltaje, ubicada en el fondo del vehículo, que ofrece una hoy ya modesta autonomía de 234 kilómetros según el ciclo de prueba WLTP, que si bien lo circunscribe al radio urbano, perfectamente puede hacer los circuitos cotidianos de una semana sin dificultad. La batería puede recargar el 80% de la batería en solo 35 minutos.

Sin duda el trabajo en suspensión, dirección y carrocería ayuda en mucho a que el “feeeling MINI” se haga sentir también en esta variante eléctrica, sobre todo a que saca partido al gran torque y su entrega inmediata propia de los motores eléctricos. 

Así, al volante el manejo es muy similar al resto de sus compañeros de gama, con esa dinámica propia de go-kart que es su sello: posición de manejo baja, alto torque, control preciso y gran agarre en curva, que a estas alturas son parte de la genética MINI y que se traspasan sin dudas a este electrificado ejemplar. 

Pero claro, hay diferencias, que tienen relación con cómo se maneja un auto eléctrico. Así, por ejemplo, al tener frenos regenerativos (que aprovechan la inercia para recargar las baterías), funcionan como una suerte de freno de motor, es decir cada vez que se retira el pie del acelerador, disminuye la velocidad. Mediante un switch se puede alternar en tres posiciones: de baja, media y alta retención. En esta última posición se siente la desaceleración casi como un frenado, pero para detener totalmente al MINI Electric, se necesitan los frenos. 

Su palanca de marcha, de diseño muy futurista, cuenta solo con Drive, Neutro, Reversa y Parking, que lo hace muy sencillo de manejar, los que se complementa muy bien con los modos de conducción MINI Driving Experience.

Otro aspecto distintivo es la insonorización que muestra, con un suave zumbido, que acompaña las maniobras. Para los puristas quizá algo menos emocionante, pero que en función de las cualidades dinámicas de este MINI cero emisiones, pasa a segundo plano. 

Un auto compacto y deportivo, eminentemente urbano (su autonomía no es la que entregue mayor seguridad en viajes largos), pero que en ciudad, gusta, entretiene y aporte a reducir las emisiones de carbono. Un auto que hay que probar, para dar cuenta de cómo la genética histórica de esta leyenda se traspasó con gran éxito al mundo de la electromovilidad.