¿Cuál es la receta para crear un auto premium? Las marcas en este segmento lo saben: excelencia en su confort, elementos de lujo, los mejores elementos, excelente andar, gran insonorización y motores grandes y poderosos, que permitan -por ejemplo- blindar el auto si es necesario proteger a alguna autoridad o personalidad. Parece fácil, no lo es.

Con el nuevo SUV grande CX-60, Mazda da pasos de gigante hacia el mundo premium, comprometiéndose en ampliar su presencia en este exigente escenario y para ello ideó un modelo que destaca por su presencia, sobriedad y poder, en un escenario donde las pantallas táctiles parecen brillar más que el confort y el lujo. 

Alta presencia

Condición indiscutida en este segmento es la presencia, que no alude precisamente sólo a lo grande, sino a una sutil fusión de un diseño distintivo, líneas clásicas y elegantes, que lo hace visible, inevitable a la vista. 

 

De esta manera, el dinámico estilo Kodo, la filosofía de diseño que atraviesa el portfolio completo de la marca, se convierte en formas claras y elegante, cuya primera expresión es la calandra frontal cuyo centro es su logo, que a su vez funciona como punto de fuga de los focos compuestos, con una marcada firma lumínica horizontal, que da paso a un largo y elegante capó, que evoluciona en suaves curvas, con pasos de rueda bien delineados, pero sin estridencias. 

Cierta deportividad se advierte en su perfil, con el pilar C retrasado, similar al efecto del Mazda 3 hatchback, con un spoiler muy bien intregrado a la carrocería, con formas suaves y sobrias, lo mismo que sus luces traseras, que se fusionan con el portalón y marcan los pasos de rueda traseros, más voluminosos. La impresión que deja es elegante, armónica y con mucha presencia. 

Su interior sorprende, principalmente por jugar a la elegancia, y poner a la tecnología en un nivel menos protagónico que lo que hoy hacen la mayoría de las marcas. Por ejemplo, como toque de elegancia su pantalla principal, se controla mediante un dial/mouse y no es táctil. Algo que se agradece y que mejora la experiencia en términos orden, control y evita las huellas dactilares que ensucian las pantallas touch. 

Los materiales son de alta calidad, que incluyen napa, resinas rígidas y buenos ensamblados transmiten una experiencia premium, pero elegante y discreta. Sus pantallas tienen el tamaño justo, no hay abundancia de colores, y la sobriedad marca el confort que esconde sus paneles. 

Poder al volante

Una característica clara de los modelos que se posicionan en el mundo premium son sus motores. Éstos deben ser poderosos, con abundante torque, tanto para tener un buen performance con carga en carretera, al estilo de los gran turismo, o para montar un blindaje de ser ocupado por un personero de importancia o una celebridad. Una poderosa cadena de poder es clave. 

Por ello, la unidad que probamos del Mazda CX-60 cuenta con un propulsor de 6 cilindros en V, para un desplazamiento de 3,3 litros, de ciclo diésel, potenciado con un motor eléctrico para inscribirse entre los modelos mild hybrid (o hibridación ligera). Con todo, su potencia alcanza los 250 caballos de fuerza, con un impresionante torque de 550 Nm, cifras que hablan de las capacidades de este modelo, más sumado a su sofisticada transmisión y su tracción total AWD. 

La primera percepción de manejo, son las dimensiones del nuevo SUV premium de Mazda: se siente como un auto grande, y en la variante probada, también se siente su peso, que parece ligero en aceleración en su modo sport, pero que transmite sensaciones de un auto confortable y seguro, más que un ligero deportivo.

Sin embargo, su alta entrega de torque, sumado a su veloz transmisión automática de 8 relaciones, hace que este nuevo SUV se sienta ligero y ágil, quizá mucho en ciudad para su suspensión, acaso uno de sus puntos menos fuertes. Aunque tiene un buen peso, la suspensión en esta variante puede transmitir bastante a los pasajeros, por ejemplo al pasar un lomo de toro.

Con todo el foco en la experiencia premium, es un auto que funciona muy bien en este nuevo segmento para la marca, que le resta hacer el espacio para lograr ser también un objeto de deseo, como lo han logrado -con el paso del tiempo- las marcas que ya detentan su apellido premium con orgullo, y más importante aún, con alto valor agregado. 

Un auto que hay que probar, seduce por la imagen y presencia, que amerita conducirlo para ver cuáles serán los senderos elegidos por Mazda para posicionar a su CX-60 entre los SUV premium presentes en el mercado más competitivo del mundo.