Lexus NX: lo mejor de

los mundos futuros

 

Cuando nace la marca Lexus, como marca de alta gama de Toyota, el desafío parecía enorme: competir en el segmento premium con marcas alemanas de gran tradición; pero la ventaja táctica de la marca japonesa, era precisamente su fiabilidad a toda prueba.

Con el paso del tiempo, esta ventaja técnica se refleja a cabalidad en su SUV mediano, recientemente actualizado en Chile, el Lexus NX, un producto que aprovecha la experiencia de Toyota en híbridos (fue de las primeras marcas en Chile en lanzar esta tecnología con su ya mítico Prius), con la experiencia premium propia de Lexus, que se muestra como una marca tecnológica, exclusiva y con una gran experiencia de manejo, sin olvidar a un excelente y algo futurista diseño.

Los autos del segmento premium no solo deben lucir bien, estar muy equipados, y contar con tecnologías de vanguardia, también deben ser potentes y con una buena performance. Bajo esos filtros, el Lexus NX cumple con todos. La versión que probamos fue la que corona la gama, denominada F-Sport, que ofrece el mayor equipamiento y el performance de mayor deportividad. 

Demostraciones de poder

Su cadena de poder híbrida, autorrecargable, se compone de un bloque motriz de gasolina, de 2,5 litros de desplazamiento, que junto al apoyo del motor eléctrico ofrece 240 caballos de fuerza, con 239 Nm de torque. Este poder es gerenciado por una transmisión continua variable CVT, que ofrece la sensación de “pasar marchas”. En esta variante alimenta a las 4 ruedas con tracción total. 

En el interior, la experiencia premium es clave para el NX de Lexus, y se podría resumir como un lujo altamente tecnologizado, sobrio, en colores grises y negros, con buenas soluciones respecto al acceso de los mandos. Gran parte de las sensaciones que provocan provienen de su tablero de instrumentos digital, apoyado con un excelente HUD (head up display), que proyecta la información en el parabrisas. 

Una gran pantalla central, permite gestionar tanto el sistema de infoentretenimiento, como los sistemas del auto, entregando una dimensión muy interesante de la operación y la entrega de poder en cada modo de manejo y situación. Es posible visualizar los regímenes de operación, desde puramente eléctrico, en carga (al frenado), o bien en máximo empuja al exigir un poco el acelerador.  También expone las imágenes capturadas por sus cámaras,la visión en 360° y otras ayudas que apuntan a la seguridad. 

Esta versión cuenta con asistencias a las conducción avanzadas, que contempla una larga lista de dispositivos que en la suma se traducen en una conducción semiautónoma, gracias a su control crucero adaptativos, su sensores y radares que permiten regular la distancia con el auto precedente y la asistencia al volante que sigue las líneas de la autopistas. También en este grupo de tecnologías se encuentra el asistente a la frenada, que en resumen hace que este Lexus NX pueda ser conducido en varias circunstancias de manera casi autónoma, aumentando la seguridad en distintas condiciones.

La potencia de la tecnología

Con un buen diseño, una silueta SUV que claramente apuesta por la deportividad, el Lexus NX es un auto veloz, bien equilibrado y con respuestas muy entretenidas, gracias a sus modos de conducción y, sobre todo, al gran impulso en torque que puede inyectar su motor eléctrico, extremadamente grato en la entrega que ofrece en salidas y recuperaciones. 

Para activar las asistencias a la conducción, se requiere de cierto acostumbramiento, ya que -a diferencias de algunos competidores- no se activan de manera automática, sino cuando el conductor lo desee, lo que es bastante grato para quienes nos gusta conducir.

Las sensaciones al volante, en tanto, hablan de precisión y una buena calibración de su suspensión que cumple bien en carretera y en ciudad, sorprendiendo lo suave que puede hacer a pesar de montar neumáticos runflat reconocidos por ser algo más severos en términos de confort. En este caso solo adoquines o caminos malos lo recuerdan. 

El Lexus NX es hoy una lección de cómo se debe hacer la transición a las nuevas tecnologías, como electromovilidad y manejo semi autónomo, sin asustar al consumidor convencional, una transición, simple, elegante, muy entretenida de manejar y que no transa en el espíritu práctico de ser un excelente SUV. En pocas palabras una experiencia imperdible para adaptarse a la electromovilidad y sentir el impulso deportivo que una cadena de poder híbrida puede inyectar a un auto que ofrece tanto como este modelo. 

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