En pleno 2006,  el primer auto chino que se homologó en Chile ya se acercaba en barco. Según los archivos del 3CV, bajo el nombre de la marca Autorrad llegó el modelo Sceo, cuya homologación se registró el 29 de agosto de ese año. Este modelo sería el inicio de un fenómeno que tiene al mercado nacional revolucionado, a la manera china.

Tras Autorrad, hoy desaparecida, Derco sorprendió en 2007 con Great Wall y su SUV Hover, y para 2008 la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC A.G.), ya contaba en su informe anual con 12 marcas del origen, para un total de 13.548 unidades, en un mercado total de 239.835 unidades. Un incipiente 5,7% de la torta total en vehículos livianos. 

Según las cifras de ANAC 2022, el mejor año en ventas de la historia de la automotriz nacional, el peso de las marcas chinas es nada menos que un 39,73% de participación, con el doble de marcas en competencia, hoy se registran 26 marcas en la oferta oficial y creciendo … 

 

“En el caso de MG, que llegó a Chile en 2007, nos enfocamos primeramente en vehículos de pasajeros, con una estrategia de precio-equipamiento que fue recibida muy positivamente por el mercado”; subraya Isidora Garcia-Garces, CX manager de SAIC Motor.

El despertar chino

“La evolución de las marcas de este origen ha sido brutal en estos últimos 15 años, notándose la mentalidad china de querer hacer las cosas con potencia y determinación”;  analiza Federico Muñoz, gerente comercial de Changan, y agrega: “prueba de esto es que tenemos nuevas generaciones de productos cada dos años. China en ese sentido es más disruptiva y nació pensando globalmente”.

Cristián Garcés, gerente general de BYD Chile, lo comenta desde la perspectiva de la electromovilidad, donde  China avanza velozmente, “BYD es líder en tecnología y hoy es la competencia directa de Tesla. Además, destacan otras características, por ejemplo, el uso del accesorio V2L que le da la capacidad al auto de ser un generador eléctrico dispuesto para conectar cualquier artefacto a la corriente cuándo sea y dónde sea”.

Desde el punto de vista de Andes Motor y sus marcas Maxus, Kaiyi y Jetour, Gustavo Aravena, gerente de vehículos livianos, comenta: “el principal factor de la alta penetración en Chile es la oferta de vehículos de pasajeros con una muy conveniente relación entre precio y calidad, lo cual se complementa con buenas alternativas de financiamiento”.

La determinación de los fabricantes chinos, tanto a nivel industrial como tecnológico, es clave para entender su evolución. “Si analizamos la participación de mercado de las marcas chinas desde 2019 hasta la fecha, vemos cómo han pasado de tener una presencia modesta frente a otros orígenes, ocupando menos del 15% de la industria automotriz, a alcanzar un piso del 30% en 2022, porcentaje que se mantiene en lo que va de este año. Se trata de un aumento significativo, que evidencia la rápida aceptación y preferencia que han obtenido en el mercado chileno”, cuenta Manuel Gil, subgerente comercial de BAIC, Shineray y Brilliance,  en Grupo Gildemeister.

En la misma línea, Natalia Isla, gerente general de JMC en Astara comenta: “las marcas de origen chino han sido capaces de evolucionar muy rápidamente para, no solo igualar, sino incluso sobrepasar a marcas tradicionales en tecnología y equipamiento. El origen chino ha sido capaz de establecer un estándar superior de desarrollo tecnológico”, comentó 

Poder industrial

David Yañez, gerente de marketing de Cidef, lo comenta. “En Cidef, hace más de 10 años apostamos por las marcas de origen chino, hoy, algunas de nuestras marcas son líderes en su segmento, por ejemplo en vehículos comerciales livianos y medianos. En el presente esta situación es muy distinta, ya que el poder industrial de las marcas chinas se refleja claramente en el resultado final. Buen ejemplo de ello es nuestro modelo Dongfeng T5 Evo, un SUV que ofrece alto equipamiento, atractivo diseño y equipamiento premium”.

Gustavo Torrens,  gerente general Chery, añade entre los valores que explican esta alta penetración en Chile: “la velocidad de fabricación;  mientras marcas tradicionales requieren de muchos meses para fabricar, preparar y embarcar los autos; las marcas chinas tienen capacidades de fabricación mayores. En tecnología las marcas chinas han logrado incorporar tecnologías y diseño a todas las gamas de modelos, esto ha logrado que el nivel de competitividad los posicione en una mejor ubicación”.