Geely Coolray: de lo racional a lo premium

Un fenómeno que se gestó antes de la pandemia, pero cuyos efectos son patentes hoy, es la consolidación de las marcas de autos chinas. Su evolución y proceso fue constante  y veloz, pero tras las crisis sanitaria global de Covid 19 y sus alcances en logística,  fuimos testigos del cierre del ciclo de producto: mejoraron en nivel y tecnología, su diseño y confort fueron más apreciados, y lo ganado en pandemia: su precio de reventa subió. 

Desde ese momento, básicamente nadie puede decir que las marcas chinas -en el genérico- tengan algo que probar. Ahora, entra la diferenciación, y en la prueba que realizamos con el Geely Coolray se encuentran las respuestas.

En contexto. Geely es la firma china que entre su portafolio cuenta con la prestigiosa marca sueca Volvo, que inteligentemente ha aprovechado para generar interesantes sinergias, de las cuales, el Coolray de esta prueba es su mejor ejemplo, al menos el primero que llega a Chile.

Excelente look y solvencia motriz

En los últimos años, la evolución de los modelos de origen chino ha sido patente. Las cifras lo demuestran, tal como los felices clientes detrás de ellas. La fusión de buenos y diferenciadores diseños, con alto equipamiento contribuye en ello, pero, las latas listas de equipamiento -muchas veces innecesario o desconocido- no sólo confunde al cliente, sino que suma poco en valor y mucho en precio. Y ahí es donde reside el principal valor del nuevo Geely Coolray.

Veamos. Su diseño es diferenciador y atractivo. Formas marcadas, focos aguzados, una calandra frontal con personalidad y  grandes tomas de aire centrales, dan la idea de dinamismo y movimiento que es apoyada certeramente con las grandes nervaduras de su capó que parece bajar hacia el punto de fuga marcado por su logo en el parrilla central.

Única nervadura lateral, que marca sus hombros, pasos de rueda y pilar “C”, apoyan la idea de dinamismo, y llevan a la atractiva parte trasera, que en la parte alta cuenta con un potente spoiler, y en la parte baja con difusores, entre sus múltiples salidas de escape. Un conjunto altamente atractivo, pero todo en un paquete SUV y familiar.

La solvencia motriz, proviene de un motor de 1,5 litros, turbocargado, capaz de entregar importantes 177 caballos de fuerza, pero más importantes aún: 255 Nm de torque, que le confieren, gracias también a su transmisión DSG (doble embrague) de 7 velocidades, y varios modos de conducción, una agilidad y dinamismo patente y pocas veces tan notorio en un SUV de origen chino.

En modo sport, el Coolray transmite realmente sensaciones de mayor poder y velocidad, en la ciudad y en autopista o carretera, el empuje se siente, y los cambios en modo de conducción son patentes, ya sea normal o Eco, el Coolray es capaz de cambiar de personalidad a gusto de su conductor.

Atracción desde el interior

Pero no solo eso. Con el nivel de equipamiento de la unidad probada, que responde al tope de línea, se accede a una experiencia tecnológica, pero racional. Dicho de otra manera, cuenta con tecnología de punta clave, necesaria y atractiva, pero no para sumar ítems en su ficha técnica, ni menos en su precio de venta.

Por ejemplo, su cuadro de instrumentos es completamente digital, cambia con el modo de conducción, pero sigue siendo claro y tampoco propone cambios tan grandes como para distraer al conductor. Su interfaz de infoentretenimiento, con pantalla táctil de buenas dimensiones y de operación idéntica a un smartphone se integra bien y no olvida las soluciones sencillas como puertos USB adelante y atrás. Su control de volumen no es un dial, sino un par de teclas bien identificadas, cerca de la pantalla, fácil de operar para conductor y copiloto.

Excelentes butacas deportivas, techo panorámico (en esta versión), butacas, buenos materiales y sensación de calidad, además de una muy elegante consola central, entregan un producto muy bien pensado. El Geely Coolray pone los énfasis dónde se necesitan: un buen motor, buena transmisión, excelentes sensaciones y deja -por el momento- de lado tecnología que quizá pueda ser más avanzada, pero que tampoco hoy es una prioridad para el usuario chileno, como el constante coqueteo con el manejo semi autónomo, cuando muchos usuarios ni siquiera saben cómo utilizarlo.  

Una excelente combinación que genera amplias expectativas sobre cómo se configurará el resto del line up de la marca, pero además, enfrenta el problema de cómo equipar los autos en la constante evolución que vive la industria, sin olvidar el objetivo: dejar contentos a los usuarios. Coolray lo logra. 

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