Para algunos, las cifras son promisorias; para otros, es una tendencia que no acaba de cuajar. Los protagonistas del avance de los vehículos cero emisiones en Chile analizan qué le falta al país para la masificación de los autos eléctricos.

Rodrigo Castillo C. 

En mayo de 2011, con la presencia de la entonces Ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, durante el primer Gobierno del ex presidente Sebastián Piñera se estrenaba el Mitsubishi i-Miev, el primer auto 100% eléctrico en entrar al mercado chileno. 

12 años y 6 meses después, los modelos 100% eléctricos son ofrecidos por más 23 marcas en Chile, existe una red incipiente, pero ya de gran cobertura de puntos de carga, y hasta algunos beneficios como la exención de pagar el permiso de circulación ya son una realidad, pero ¿cómo ha penetrado esta nueva tecnología en el país?

Las cifras hablan: en 2013 -según cifras de ANAC A.G.- se comercializaron 4 vehículos cero emisiones; mientras que en el acumulado 10 años después, hasta septiembre, la misma gremial de importadores y representantes de marca informa 959 unidades. Parece un aumento importante, pero es una fracción pequeña de un mercado de más de 320.000 unidades proyectadas a fin del presente ejercicio. 

Electroavance híbrido

“Desde BYD, creemos que la introducción de la electromovilidad en el país ha ido a buen ritmo. Los números demuestran que ha tenido un crecimiento significativo, sobre todo lo que va de 2023, y las proyecciones apuntan que la industria experimentará un aumento considerable en el corto plazo”, analizó Cristián Garcés, gerente general de BYD Auto Chile.

Sebastián Dañil, Gerente de MINI y Electromovilidad de Grupo BMW, agrega al análisis: “según las últimas cifras de ANAC, el mercado general de vehículos nuevos va a la baja en lo que va del año, pero las inscripciones de vehículos propulsados con tecnologías cero y bajas emisiones siguen creciendo. Se ha registrado un aumento de 10% durante septiembre con 627 unidades comercializadas. Estamos seguros que este crecimiento es y debe ser impulsado por todos los sectores. Es por esto que, hace algunas semanas, como Grupo firmamos un acuerdo público-privado que establece y refuerza nuestro compromiso con la electromovilidad”. 

Coincide Juan Luis Larroulet, jefe de electromovilidad de astara Chile: “La electromovilidad ha llegado con fuerza a Chile. Según cifras de la Anac las inscripciones de vehículos con tecnologías de cero y bajas emisiones continúan creciendo, registrando un incremento de 10% durante septiembre con 627 unidades comercializadas. Este  positivo desempeño se refleja también en lo que va del 2023, donde las ventas acumuladas de este segmento marcan un récord con un incremento de 27% y 6.004 unidades inscritas, comparadas con el mismo periodo del año anterior”, analizó.

Aunque varios ejecutivos reconocen que  ha sido un camino lento, apuntan a la baja cantidad de incentivos estatales, hacia el público general como un factor clave en la ralentización de este avance.  “Los vehículos eléctricos tienen gran aceptación en los casos donde hay recorridos diarios de muchos kilómetros (transporte público, última milla y otros). Varias medidas y políticas gubernamentales han contribuido a este avance en este frente, aunque aún estamos -como país- al debe de cara al público general. En este contexto, los casos de adopción acelerada de electromovilidad por el público general, como Noruega o China, responden a mayores incentivos económicos, como exenciones tributarias y subsidios para la compra de vehículos eléctricos, lo que ha estimulado el interés de los consumidores y ha hecho que la adquisición de estos autos sea más accesible”, contribuye al debate Rodrigo Labra, encargado de electromovilidad de Gildemeister y gerente de Planificación de Hyundai Chile.

La ansiada masificación

Con un parque de eléctricos nuevos bajo la línea del 0,5% de las ventas, masificación no parece la palabra adecuada. La mayoría de los actores coinciden que el precio es un factor clave para darle energía a la electromovilidad. 

“Que todos los actores podamos llegar a un precio final para el consumidor atractivo, pasa tanto por nuestras negociaciones como importadores con las fábricas, que los procesos de fabricación reduzcan, e incentivos que pueda entregar el estado y, por último, la experiencia que tengan los usuarios con la infraestructura de carga pública”, agrega Eduardo Pastén, gerente general de Porsche Chile.

Uno de los factores que puede acelerar este proceso, según Dañil, del Grupo BMW es “el aporte público-privado de soluciones de carga, tanto en la red pública como en la red privada. Por ejemplo, nosotros como grupo ofrecemos la instalación de Wallbox domiciliario en cada uno de los autos, lo que hace más accesible y cómoda la carga de estos”.

Acercar la experiencia y la tecnología parece clave. Así lo cree Garcés de BYD Chile, “la preocupación y conciencia ambiental ha acelerado esta transición de vehículos a combustión por eléctricos e híbridos enchufables. Nos preocupamos de generar instancias para educar a todos los usuarios y derribar mitos sobre la electromovilidad. Asimismo, avanzamos progresivamente en aperturas de showrooms a los largo de Chile, para llegar  a más clientes. Es sólo el comienzo de un completo proyecto de expansión a nivel local que estamos trabajando para este y los próximos años, comentó.